Amenaza vs. Oportunidad

Ocurre a lo largo de nuestra vida, en numerosas ocasiones, se nos presentan situaciones en las que la posibilidad de elección en cuanto al camino a seguir, la opción a tomar…
Ocurre a lo largo de nuestra vida, en numerosas ocasiones, se nos presentan situaciones en las que la posibilidad de elección en cuanto al camino a seguir, la opción a tomar, el posicionamiento o la adhesión hacia determinados planteamientos o valoraciones definen nuestra personalidad, nuestros principios, nuestros valores, nuestras afinidades, etc.

Todo lo anterior, que entraría en el campo de lo filosófico, de nuestro acerbo cultural, de nuestro transcurrir cotidiano, también entronca con nuestra forma de vida y ésta tiene la doble vertiente de lo personal y lo profesional.

Me gustaría referirme al ámbito profesional para realizar una pequeña reflexión sobre algo que tiene que ver con nuestra cultura y tradición de pensamiento, y que sin embargo es apreciada de manera distinta en otras latitudes no tan lejanas.

En el desarrollo de nuestra actividad profesional pretendemos conseguir unos objetivos preestablecidos y además un reconocimiento y valoración de nuestro entorno ( jefes, compañeros, etc. ). Todo ello hace que nos sintamos retribuidos y consigamos nuestra satisfacción individual.

Por experiencia sabemos que no siempre se da esta situación ideal descrita en el párrafo anterior. Hay muchas razones para ello ( mercado, crisis, estados de ánimo, entorno profesional, etc. ), y todo esto aboca a vernos inmersos en situaciones incómodas que nos hacen reflexionar sobre la oportunidad de dar un cambio a nuestras vidas.

La primera reflexión que nos viene es que si queremos cambiar nuestra situación deberemos dar un cambio a lo que estamos haciendo, lo cual supone cambiar nuestra actividad donde la realizamos o cambiar lo que hacemos o como lo hacemos en nuestro actual trabajo.

En un período de crisis, como es la situación actual, la movilidad laboral se antoja más difícil para la mayoría de las personas, por lo que parece que la opción más factible sería la de mantenerse donde estamos.

Para poder optar a realizar cambios hay que darlo a conocer, es decir, debemos de ponerlo en conocimiento de quienes tienen autoridad y capacidad para poder gestionar y satisfacer nuestra demanda profesional de mejora.

Esta situación que se presenta (la de dar a conocer nuestras necesidades de mejora , de cambio, de nuevos retos, de mostrar nuestras ambiciones a nuestros superiores ) es interpretada de dos formas distintas, según qué mentalidad o cultura las analice.

En las culturas meridionales, a la cual pertenecemos, generalmente lo vemos con un cierto temor de descubrir nuestro juego, con la posible consecuencia de represalias por parte de los superiores (pudiéramos ser tachados de desleales o insolidarios ) , y por lo tanto optamos por hacerlo con mucho tacto y sólo si tenemos seguridad en nuestro planteamiento, o bien directamente no hacerlo.

En las culturas anglosajonas y centroeuropeas, a las que cada vez nos vamos pareciendo más en estos temas ( afortunadamente ), esta situación de deseo de cambio por el individuo se interpreta más como un interés en integrarse más intensamente con el objetivo empresarial y el deseo de aportar sinergias para que ello se produzca. La visión por parte de los responsables es valorada más positivamente hacia los subalternos que plantean estas demandas de mejora dentro de sus centros de trabajo.

De toda esta reflexión se deduce que nos falta un recorrido, mayormente cultural para aproximarnos a soluciones que pudieran satisfacer a las dos partes.

Dejo para el debate si la valoración de lo expuesto se traduce como amenaza u oportunidad.

 

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