La Colaboración Es Una Estrategia Peligrosa (Parte I)

Una realidad de la vida humana es que vivimos colectivamente con otros seres humanos. Es más, al contrario de otros seres vivos, el ser humano no es capaz de sobrevivir por sí solo.

Desde que nacemos, y durante bastante tiempo, necesitamos del apoyo de nuestras familias y entorno cercano para, literalmente, sobrevivir y esta dinámica se mantiene a lo largo de nuestras vidas.

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Al mismo tiempo, aunque no nos guste, los grupos que formamos (familias, organizaciones, naciones, etc.) están en una competencia constante con otros grupos por los recursos escasos de nuestro ambiente (tiempo, dinero, clientes, tierras, recursos naturales, etc.) y aquellos grupos que son más efectivos para captar esos recursos escasos son los que prevalecen a lo largo del tiempo y brindan beneficios para sus miembros, mientras que los que no son tan efectivos tienden a desaparecer.

A veces, los miembros de estos últimos grupos, también desaparecen, en forma literal, o se incorporan a otros grupos más efectivos.

Por ello, como han identificado los doctores R. Hogan, R. Kaiser y T. Chamorro-Premuzic en su reciente artículo “Una Visión Evolucionaria de la Cultura Organizacional”, es fundamental entender que la efectividad de los grupos y, por extensión, la efectividad organizacional es la variable clave en que nos tenemos que enfocar si queremos que nuestros grupos y organizaciones permanezcan y florezcan a lo largo del tiempo.

Simplemente, las organizaciones más efectivas tienden a crear círculos virtuosos, atrayendo a los mejores clientes, los mejores colaboradores, los mejores proveedores, etc. Todos quieren ser parte de ellas y compartir sus beneficios.

Sin embargo, dado que los seres humanos somos complejos, el proceso de construcción de organizaciones efectivas requiere conciliar una serie de tensiones o conflictos naturales de los grupos humanos.

Como mencionan los autores del artículo, diversas investigaciones han demostrado que “cuando los grupos compiten entre ellos, los que son más cohesionados tienden a prevalecer en el largo plazo.

Sin embargo, al interior de cada grupo, los individuos más egoístas, que se benefician del éxito del grupo pero no contribuyen a él (lo que en inglés se denomina ‘free-riders’) a menudo tienden a avanzar más hacia sus objetivos individuales, a expensas del grupo”. Por ello, muchas personas tienen la (correcta) sensación de que, en sus organizaciones, tener una actitud colaborativa es una estrategia peligrosa pues hay otros que se aprovechan de esa predisposición para avanzar hacia sus objetivos individuales.

En pocas palabras, el gran dilema que tenemos que resolver si queremos construir una organización de alto desempeño es que “los ‘tramposos’ tienden a avanzar más rápido que los cooperadores al interior de los equipos, pero los equipos de cooperadores tienden a ser más efectivos que los grupos de ‘tramposos’” en la captura de los recursos escasos.

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One Response to “La Colaboración Es Una Estrategia Peligrosa (Parte I)”

  1. Juan Puga dice:

    Hoy en dia se debe tender mas a un proceso de colaboración, desterrando la competencia desleal, buscando estrategias de innovación para que tanto la empresa como sus colaboradores desarrollen y compartan todos los beneficios organizacionales.

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