Competitividad

Nos encontramos en un marco realmente difícil, por utilizar un término suave, en el cual vemos como la degradación progresiva de unos estándares de vida de una sociedad hasta hace poco tiempo considerada como “La Arcadia” se desvanecen y dan paso a una realidad difícil de entender y sobre todo de aceptar.
Las tasas de desempleo, la actividad empresarial, la caída de la inversión la dificultad del crédito, etc. son algunas de las variables que conforman la ecuación. Todo indica que estamos en lo profundo de una sima de la que nos costará mucho tiempo y mucho esfuerzo salir.
Sin embargo, visto en una perspectiva a largo plazo, no será sino una crisis más que tengamos que sortear.

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Para todo mal siempre hay un remedio, y en este caso no va a ser menos. Jugamos en una liga de “campeones” y debemos ser consecuentes con ello. Tenemos a nuestro favor muchos elementos importantes que deben hacer inclinar la balanza hacia nuestros intereses.
Pertenecemos al “ Primer Mundo”, es decir, tenemos unas condiciones de vida privilegiadas, con unos niveles de desarrollo, educación, seguridad, sanidad, legislación, etc. envidiables que nuestros políticos debieran saber gestionar con inteligencia para sacarnos de la senda en la que también ellos nos han metido. Las equivocaciones forman parte del aprendizaje.
Una palabra que se oye cada vez con más frecuencia, a veces con carácter de remedio total es competitividad. Ciertamente, conlleva un sentido de ser mejor, de ganar, de estar alejado de situaciones difíciles. Podríamos definir este término como un medio para mejorar los resultados en la actividad que se realice.
Son muchas las áreas donde se puede actuar para mejorar. Según la actividad unas serán más importantes que otras, pero hay una que marca diferencias con las demás: son los equipos humanos, es decir, el Talento.
Las personas constituimos el activo más importante en las empresas; sin las personas no existe actividad que pueda funcionar y en muchas ocasiones es el área más fácil, inmediata y segura sobre la que actuar.
El capital humano, en situaciones como la actual, es un elemento crítico en el mundo de la empresa. A pesar de la crisis, podemos ver cómo existen empresas que están saliendo airosas de esta situación. Si observamos con detenimiento vemos que la diferencia estriba en decisiones tomadas por personas con el conocimiento, la visión y la valentía suficientes en un entorno no siempre favorable o en contra de tendencias generales.
La formación y el entrenamiento son los factores que capacitan a las personas para alcanzar cotas más altas en sus desempeños y en definitiva para ser mejores en las actividades que realicen.
Quisiera colaborar en la toma de conciencia de las personas con responsabilidad y capacidad de decisión para que consideren la importancia en estos tiempos de la trascendencia de la inversión en la mejora de las capacidades de las personas que forman sus equipos.

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